Supera tus creencias limitantes: Sana las historias que te cuentas

A veces, la vida se siente como si estuvieras caminando frente a un muro invisible. Te esfuerzas y sueñas, pero parece que una fuerza interna te arrastra siempre hacia los mismos patrones: la duda, el miedo o esa sensación persistente de que no eres suficiente.

Ese muro no está construido con ladrillos, sino que es, muchas veces, un constructo de tu propia mente. Como bien dice Brian Tracy, la forma en que piensas determina la calidad de tu existencia. Si cada mañana te despiertas filtrando la realidad a través de las quejas, los miedos o las experiencias del pasado, tu visión del mundo se oscurece y te resulta más difícil ver otras posibilidades.

Para entender por qué te autosaboteas, debes viajar al origen de tu programación. Al nacer, eres como un libro en blanco, con un potencial infinito. Sin embargo, a lo largo de tu vida, y especialmente durante la infancia, tu cerebro absorbe como una esponja las palabras, gestos, comportamientos y reacciones de quienes te rodean. En este periodo de «impronta», muchas de las verdades de tus padres, abuelos, profesores y otras figuras de referencia quedan grabadas en tu subconsciente, convirtiéndose en el piloto automático que dirige aproximadamente el 95 % de tus acciones adultas.

Muchas veces, esas historias que aceptas como verdades absolutas —«desconfía de los demás», «eres un inútil», «para tener éxito hay que sacrificarse»— no son más que programas heredados que te indican qué es correcto, qué es posible y, sobre todo, quién debes ser para sentirte amado o aceptado. Esta programación invisible actúa como unas lentes a través de las cuales interpretas el mundo.

La mente opera además bajo un principio de coherencia cognitiva, por el que buscas que tus acciones sean consistentes con la identidad que has construido sobre ti mismo. Si mantienes la creencia de que «no soy capaz», tu subconsciente ejecutará ese programa de forma automática, llevándote probablemente a actuar con inseguridad, miedo o duda. Esas acciones pueden producir resultados que tu propia mente utilizará después para justificar y confirmar la creencia inicial: «¿Ves? Ya sabías que no podías hacerlo». De este modo, lo que siembras en tu pensamiento termina influyendo en la forma en que actúas y en cómo interpretas lo que ocurre a tu alrededor, reforzando una y otra vez la misma idea limitante.

Pero la buena noticia es que gracias a la neuroplasticidad, tienes la capacidad de crear nuevas conexiones neuronales y modificar patrones que hasta ahora funcionaban de manera automática.

¿Cómo son las creencias limitantes?

Las creencias limitantes suelen aparecer en forma de generalizaciones, como «nada me sale bien»; distorsiones de la realidad, como «si confío en alguien, me traicionará»; o pensamientos dicotómicos de «todo o nada», donde apenas dejas espacio para los matices.

También suelen generar sentimientos incómodos como enojo, frustración, tristeza, miedo o ansiedad, y pueden influir en todos los aspectos de tu vida: tus relaciones, en tu forma de sentir y en tu bienestar.

Algunos ejemplos serían: «Todos los hombres son iguales», «Nada me sale bien», «Nunca voy a encontrar pareja», «Hay que trabajar duro para sobrevivir», «Siempre lo estropeo todo», «Soy un desastre», «Nadie me entiende».

Cómo identificar tus creencias limitantes

Identificar tus propias creencias no siempre es fácil. Requiere un trabajo de autoobservación y, sobre todo, cierta honestidad contigo mismo, porque muchas veces implica cuestionar una narrativa que llevas años sosteniendo como verdadera.

Aquí te propongo 6 formas de detectar creencias limitantes:

La primera es fijarte en lo que dices en voz alta. Normalmente no haces afirmaciones contundentes porque sí. Si dices, por ejemplo, «la gente vaga no sirve para nada», probablemente detrás exista una creencia muy arraigada. Quizá fuese una idea habitual en tu familia o una interpretación de tu experiencia que integraste en tu sistema de creencias.

Como muchas veces hablamos en automático, puede resultarte difícil darte cuenta. En ese caso, incluso alguien cercano —tu pareja, un familiar o un amigo— puede ayudarte reflejándote algunas expresiones que utilizas habitualmente, por ejemplo: «Soy demasiado mayor para aprender a hacer surf».

La segunda forma es observar tus propios pensamientos. Esto requiere todavía más atención, porque las creencias pueden esconderse dentro de la maraña de pensamientos que tienes a lo largo del día. Aprender a observarlos requiere práctica y cierta distancia. La meditación, por ejemplo, puede ayudarte a desarrollar esa capacidad de autoobservación.

En tercer lugar, puedes fijarte en los comportamientos automáticos, en los patrones que repites, especialmente cuando parecen ir en contra de aquello que conscientemente quieres. En estos casos es necesario analizar qué creencia puede estar sosteniendo ese comportamiento. Por ejemplo, si priorizas constantemente a los demás por encima de ti, quizás detrás exista una idea como «debo agradar a los demás para que me quieran». O si te apuntas repetidamente al gimnasio pero nunca consigues ir, podrías descubrir que has asociado el ejercicio a algo aburrido o que requiere demasiado esfuerzo.

La cuarta pista importante consiste en observar qué pensamientos desencadenan sentimientos incómodos. Por ejemplo, alguien te da una orden y automáticamente estallas. Si te paras a observar qué has pensado justo en ese momento, quizá descubras una frase interna como: «A mí nadie me dice lo que tengo que hacer».

La quinta forma de detectar creencias limitantes es observar en qué áreas de tu vida te sientes bloquead@. Si quieres conseguir algo que objetivamente es posible y que otras personas realizan con normalidad, pero para ti se convierte en una montaña, merece la pena que te preguntes qué pensamientos o creencias están limitando tus posibilidades.

Por ejemplo, quieres independizarte, pero solo pensar en hacerlo te genera muchas resistencias, o simplemente no consigues hacerlo. En lugar de quedarte paralizad@, puedes observar qué crees realmente sobre independizarte: quizá piensas que no serás capaz de mantenerte, temes la soledad o sientes culpabilidad porque lo asocias con abandonar a tu familia.

Por último, puedes detectar creencias limitantes prestando atención a tu cuerpo, y a los síntomas físicos que aparecen. Si tienes dolores de cabeza, molestias de espalda u otros síntomas recurrentes, puedes preguntarte: «¿Qué me está queriendo mostrar mi cuerpo en este momento?» o «¿Qué me impide hacer este síntoma?». No se trata únicamente de buscar una respuesta inmediata, sino de utilizar también el cuerpo como una vía de autoobservación.

Revisar tus referentes durante la infancia

Conocer el origen de una creencia puede ayudarte a comprenderla, aunque no siempre es necesario saber exactamente de dónde procede para poder cambiarla. Sin embargo, revisar tu infancia puede ofrecerte muchas pistas para encontrar creencias limitantes que actualmente te bloquean.

Puedes recordar cómo hablaban tus padres, familiares o figuras de referencia sobre determinados aspectos importantes de la vida: el dinero, el éxito, el amor, el trabajo, etc. Quizá escuchabas constantemente frases como «hay que trabajar muy duro para ganarse la vida». O cuando intentabas hacer algo te decían: «Eres un desastre» o «así no se hace, déjame que ya lo hago yo».

También puedes reflexionar sobre qué ocurría cuando cometías errores, cómo se hablaba de tu cuerpo o qué tenías que hacer para recibir atención, reconocimiento o cariño. Si, por ejemplo, sentías que solo eras valorad@ cuando sacabas buenas notas, puedes haber interiorizado la creencia de que «tengo que hacer las cosas muy bien para que me quieran». Esa creencia puede terminar manifestándose en la edad adulta a través de patrones de autoexigencia, perfeccionismo o sensación de no ser nunca suficiente.

Cómo verificar si tienes alguna creencia instalada

Una vez que detectas posibles creencias limitantes, una de las herramientas que puedes utilizar para verificarlo, es el test muscular o kinesiología, empleando la respuesta corporal para testar si esas creencias están presentes a nivel subconsciente.

Una forma sencilla de hacerlo es empleando el propio cuerpo como si fuera un péndulo: una vez hayas comprobado cuál es la respuesta corporal para el «sí» y para el «no», utilizando afirmaciones cuya respuesta conozcas con certeza (ej “me llamo X” — nombre real primero y luego un nombre que no corresponde), te colocas de pie, relajad@ y con los pies paralelos, formulas en voz alta una afirmación —por ejemplo, «merezco tener éxito»— y observas hacia dónde tiende a inclinarse tu cuerpo de manera espontánea. En la práctica de la kinesiología, esta respuesta se interpreta como una forma de acceder a información que puede estar operando a nivel subconsciente.

También puedes utilizar mapas de personalidad, como por ejemplo el eneagrama, para comprender algunas de las creencias asociadas a cada eneatipo. Por ejemplo, dentro del eneatipo 4 puede aparecer una creencia como «si me aíslo y me muestro triste, se interesarán por mí», y esto lo puedes corroborar con las creencias que hayas detectado a ver si están alineadas.

Otra vía consiste en revisar tu historia transgeneracional. En ocasiones puedes encontrar creencias compartidas con padres, abuelos, tíos u otros miembros de tu familia. Observar cómo vivieron esas personas determinadas cuestiones —el dinero, las relaciones, el trabajo, la maternidad, el éxito o el sacrificio— puede ayudarte a detectar creencias o lealtades familiares que sigues reproduciendo de manera inconsciente.

Cómo puedes cambiar tus creencias limitantes

Existen diferentes maneras para superar o transformar tus creencias limitantes. Debes verificar cuál es la que más se adapta a tu estilo y necesidades y cuál te resulta más eficaz.

Una de las primeras formas es el autoconocimiento, bien autogestionado o con la ayuda de psicoterapia: observarte, comprenderte, aprender a ser más compasiv@ contigo mismo e intentar descubrir de dónde vienen tus comportamientos, pensamientos y creencias, para así cambiarlos.

Otra forma consiste en cuestionar si aquello que crees es realmente verdad. Por ejemplo, si piensas «la gente siempre miente», pregúntate “¿Es verdad?, ¿Siempre?, ¿Sin ninguna excepción?”. Este tipo de cuestionamiento está en la base del método conocido como The Work, desarrollado por Byron Katie. Dentro del enfoque de desafiar lo que crees, también puedes empezar hacer lo contrario. Planteándote por ejemplo, qué pasaría si creyeras justamente lo contrario. Relacionarte con personas con otras experiencias y formas de ver el mundo puede inspirarte a cambiar y ayudarte a cuestionar aquello que siempre habías considerado una verdad absoluta.

La meditación guiada, PNL o hipnosis son otras de las técnicas más utilizadas para detectar y cambiar creencias limitantes.

Por otro lado, si sientes que determinados patrones pueden tener un origen familiar, probablemente las constelaciones o el trabajo con el transgeneracional pueden ser eficaces.

También existen técnicas energéticas o espirituales. Soy terapeuta capacitada en LNT ® (La Nueva Terapia), una herramienta que trabaja de manera profunda armonizando el cuerpo físico, energético y espiritual. LNT es muy eficaz para sanar patrones y bloqueos. Al sanar energéticamente un patrón de comportamiento, se producen cambios también en tus pensamientos, emociones y formas de relacionarte contigo mism@ y con los demás.

Otra herramienta muy utilizada son las afirmaciones positivas, que te permiten ir sembrando nuevas semillas en tu diálogo interno y por repetición, ir creando nuevas redes neuronales. Puedes crear una afirmación que contrarreste directamente la creencia limitante que has identificado. Si crees «no soy capaz», puedes trabajar con una frase como «soy una persona capaz y segura».

No se trata simplemente de repetir una frase como un loro. Para que una afirmación pueda ir integrándose, es importante decirla con atención, intentando conectar con ella emocionalmente y sintiendo, en la medida de lo posible, cómo sería vivir desde esa nueva creencia. Las afirmaciones pueden ayudarte, pero normalmente no basta con repetirlas durante cinco minutos si el resto del día sigues hablándote desde la crítica. Hay que conocer sus limitaciones e ir transformando todo tu diálogo interno paulatinamente.

PSYCH-K® y la reprogramación de creencias

Desde hace años acompaño a mis pacientes con un método de reprogramación de creencias llamado PSYCH-K®, que en inglés significa “la llave de la psique”.

PSYCH-K es una de las técnicas más potente y transformadora que conozco. A través de una serie de ejercicios sencillos denominados Balances, se unifican ambos hemisferios cerebrales con el objetivo de facilitar el cambio y reducir la resistencia interna.

Esto permite, por un lado, reprogramar creencias limitantes y sustituirlas por otras creencias potenciadoras. Por otro lado, PSYCH-K ® también permite trabajar sobre la percepción de estrés asociada a determinados recuerdos, resignificando experiencias pasadas y cambiando la forma en que te sientes ante ellas. De esta manera puedes cambiar tu respuesta a situaciones similares que te sucedan ahora.

Esta técnica fue creada por Rob Williams en los años 80 y posteriormente fue difundida también por Bruce Lipton, autor de La biología de la creencia.

Trabajar tus creencias no significa que puedas controlar todo lo que sucede a tu alrededor. Significa empezar a ser consciente de las historias desde las que interpretas tu vida y decidir cuáles quieres seguir sosteniendo y cuáles quieres transformar. Porque cuando cambias la manera en que te hablas, aquello que crees posible y la forma en que respondes ante lo que sucede, también empiezas a relacionarte de otra manera contigo mismo y con tu vida.

Si te gustaría más información o una consulta informativa gratuita, contáctame aquí:

Contáctame por WhatsApp
alquimia.terapias10@gmail.com

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.